Yure

RECHAZO


Aún a riesgo de perder la poca dignidad que le quedaba, abrió los ojos y se levantó. Con el revés de la manga se limpió los labios y respiró hondo. Bloqueó en su cabeza el torrente de sentimientos que se agolpaban feroces, con tal de reunir en alguna parte las fuerzas suficientes para salir de allí.

 

En algún momento imaginó que él se echaba atrás. Que sonreía, le decía que había sido una broma, le sujetaba el pelo con la punta de los dedos. Que le besaba tiernamente, como en aquella horrible película del viernes pasado. Pero no pasó. Simplemente, él se apartó y giró la cara. Se alejó calle abajo, en dirección a algún punto donde le esperaba la continuación de una vida a la que no le iba a invitar.

 

Llegado a este punto, un ser humano medio solamente puede hacer una cosa: aguantar lo suficiente para llegar a un sitio donde él ya no le vea, y derrumbarse en el banco más propicio de un parque que, de hoy en adelante, siempre le olerá a muerte.


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: