Yure

EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD FUTURA (SIN PAGA EXTRA)







Te clavas a mi noche de sábado como una mala paja. Una de ésas que te dan dolor de ovarios, porque no acabas a gusto. Te clavas y me susurras, una por una, todas las barbaridades que pasan a mi alrededor, toda la soledad, todas las cosas malas. Todas las conversaciones que empiezan con la palabra ‘crisis’. Todos los motivos que tengo para no quejarme. Te me anudas en la garganta, detrás de la nariz, en el borde de los ojos. En la tele anuncian que no hay dinero para mi futuro y tú vienes al oírlo, cómo no, a recordarme que tampoco nadie esperaba tal cosa desde la poltrona de mi pasado.

Te regodeas en mi desgana desde tu sala de fiestas, tu victoria mediática, tu mirada humillante. Y yo me quedo con mis libros, mis 30kg de sobrepeso y mi montaña de cosas que debería hacer en vez de perder el tiempo. La calle desde mi ventana se anuncia expectante ante la llegada de un montón de borrachos que me dejarán un ácido sabor de boca, como a fracaso. Y los segundos pasan cada vez más deprisa en la noche de un sábado que hace mucho que dejó de ser un espacio de búsqueda para ser una libertad efímera, inconstante, mera antecesora del día siguiente.

Esto no tiene un final. Por qué habría de tenerlo, nadie contempla tal cosa según están hoy los astros. Yo tampoco lo sé. Algunos dicen que sí, que tienen un futuro, pero cada vez son menos. La gente se casa porque necesita saber que hay algo seguro en su porvenir, como método desesperado para huir del miedo de la incertidumbre. Yo aprendo a no pensar. Intento imaginar algo erótico, por aquello de la paja a medias, pero tengo todas las pulsiones hoy en la boca del estómago. Compréndelo, he cenado viendo el telediario.

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