Yure

TE QUEDA PARÍS






Siempre serás mi hombre.
Hacen eco de ello tus ojos
cuando iluminan, fugaces, los míos
reavivando tibiamente
el fulgor de antiguas llamas.

Siempre serás mi hombre.
En ti reside algo de mí
que todavía aguanta vivo:
lo poco que no destrozaste
de la que una vez fue mi alma.



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