Yure

PLEGARIA AL PLACER DEL HOMBRE QUE AMÓ A UNA MUJER INCORRECTA.



Hallar mi suave hogar
en el vello de tus piernas,
deslizar mi lúbrica fe
por tus curvas imperfectas,
surcar mi impío placer
con tus arrugas serenas,
y que me llame a juicio Dios
y su gabinete de estética.

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