Yure

MARINERO



Es algo mágico, el sexo.

De repente, mientras me pierdo

en este mar de olas de arena

en el que tú y yo somos náufragos,

llega nadando un pez plateado

y cobija en mi muslo sus cinco aletas,

cinco suspiros que se abren paso

en dirección al infinito, ese mar mío

-ese mar tuyo-; tañe de mí increscendo

toda mi solidez y rotundidad,

que se abandona al vaivén

y se funde con la arena,

y me deshago, melódica, en olas

de un mar que, afortunadamente,

no acaba en ninguna parte.

Es algo mágico, el sexo.


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