Yure

DATOS INTRODUCTORIOS AL TRATAMIENTO DE CEFALÓFAGOS

Escrito por yure 12-02-2008 en General. Comentarios (2)

 

 

 

El pequeño cefalófago se despierta de madrugada. Levanta con lentitud sus posaderas y agita sus patitas traseras, frotando  placenteramente la una contra la otra. Se despereza y se yergue, estirando todas sus vértebras y haciendo un ruidito (“hmm..”) de placer. El cefalófago medio, de tamaño comprendido entre los 1650 y 1850 cm, se puede ver claramente ejemplificado a la hora del café, cuando suele tener entre sus patas delanteras –que no usa para su apoyo, sino como herramienta de manipulación- celulosa manipulada en la que se han depositado manchitas de tinta que el cefalófago, hábilmente, interpreta.

 

No es hasta después de la ingesta rutinaria de cafeína –sustancia muy apreciada entre el cefalófago de edad adulta- cuando el cefalófago sale del estado larvario en que la hibernación diaria le deja, y experimenta su desarrollo a cefalófago medio-grande. Entre las familias de cefalófagos, jerarquizadas en enrevesadas estructuras de poder, es terriblemente difícil este cambio en especial, hecho el cual ha llegado a crear una subespecie denominada “cefalófago frustrado” que se deriva, a su vez, en varias ramas (ordenadas jerárquicamente de menor a mayor estado de desarrollo): rebelde -que evoluciona a disidente en su etapa adulta-, eremita y líder de la oposición.

 

El gran cefalófago, el más conocido entre los ciudadanos y protagonista de numerosas leyendas urbanas, presenta miembros claramente desarrollados, traje corbata y cubertores de las extremidades traseras recubiertos de cuero en su mayoría negro. Su hábitat natural es el despacho u oficina, progresivamente más lujoso cuanto más se desarrollan sus facultades. No debemos caer, ante el tratamiento con esta especie, en ninguno de los dos extremos habitualmente adoptados por el ciudadano medio: ni en la completa ignorancia e indiferencia, ni el sometimiento resignado. El gran cefalófago, plenamente desarrollado, debe su nombre a la manipulación parásita de las cabezas humanas –elemento fundamental en su dieta-, tragando todo aquel pensamiento independiente o lúcido y sustituyéndolo por una mezcla de heces y saliva que se ha dado en llamar “cultura popular”.

 

En su condición de parásito, el cefalófago ha llegado a constituir una poderosa plaga difícil de erradicar en nuestra sociedad. Se ruega alejarse de cualquier foco de contacto, y ante la más mínima duda de posible infección acudir al punto de lectura más cercano. 

FRENTE A UN TORO

Escrito por yure 31-01-2008 en General. Comentarios (0)

 

 

 

Qué fácil es ser apoderado. Y vender a tu torero, y ver los toros desde la barrera, y tocarle el culo a la novia del torero cuando están  a buenas, y tocárselo también para consolarla cuando la deja, porque es un cabrón. Pero nunca sobárselo. Eso es lo malo de ser apoderado, que uno se contenta con una palmadita, con ese pequeño instante de contacto entre ése ser admirado y uno, con sus patillas y su puro, que me cago en la puta, cada vez sabe más amargo.

Pero qué fácil es ser apoderado. A veces, cuando tu torero hace la mejor faena, tú te maldices por no estar allí, con el traje de luces y el pelo engominado, con todas las mozas de mantilla llorando porque te estás dejando la vida delante de un toro; te maldices por estar tras la barrera, por no sentir la adrenalina al jugarte el pellejo. Pero eso es sólo un momento, luego, cuando el muchacho la borda, tú lo coges en hombros y da igual quién haya sido, los dos rodeáis la plaza, y a los dos os aplauden las mozas de mantilla. O quizá no os aplauden a los dos.

 

Pero qué fácil es ser apoderado. Y fumarte puros a la salud del muchacho, y muy a su salud, apoderado, porque si en la próxima plaza un astado le atraviesa el alma, no sólo la sangre correrá por la arena,  también las lágrimas de las mozas acompañarán su caída. Sin embargo, si tu caída es tras la barrera, no parará tu torero ni correrán lágrimas de mozas de mantilla, y tu sangre rodará sola, apoderado, sola y sin arena.

PAN

Escrito por yure 06-01-2008 en General. Comentarios (0)

 

 

 

 

 

Huele a pan. Algunas noches noto el fantasma de sus labios contra los míos, fuerte, muy fuerte como si fueran una maldición; hoy no. Hoy no es de noche, quiero decir: el sol entra a raudales tratando de calentar mi morada, y le extraño. He lamido demasiado su ausencia. Por un momento quiero cerrar los ojos y sentirme libre. Escapar de él y de su deseo. Pienso en los niños: me gustan los niños, siempre huelen bien aunque se ensucien. En la silla está todavía, completamente desordenada y haciendo milagros para no caerse, mi ropa de ayer. Huele a mí, pero no está sucia. Quizá un amante etéreo gustase de pasar su nariz sobre ella y aspirar muy fuerte el olor de mi cuerpo, inundándose de nostalgia. Debe estar sabroso ese pan caliente, ¿de dónde será? tiene que ser un hogar, de los de verdad: tan cálidos y acogedores. En una casa que huele a pan recién hecho una no se debe sentir sola. Sobre todo si lo hornea el ser amado. Pienso en él, con su torso desnudo y la frente manchada de harina. Sería tan apetitoso comerlo, untado en chocolate... Por las noches suelo pensar más en su tripa, que también huele a pan. En cómo debe ser hundir también mi rostro en ella y notarla calentita y acogedora, siempre dispuesta para mí. Siendo  sinceros, claro que las cosas sin él tienen sentido. Pero le echo de menos. A él, a su olor a pan y al chocolate. El sol no calienta, como todos los soles de todos los días de Soria. Lo justo para hacerte ver el hielo de las calles y añorar los días cálidos, los de besos y hogar. Está demasiado lejos. Su corazón del mío, quiero decir, 5 horas no son tantas cuando se echa así de menos. ¿A qué olerá su casa? ojalá huela a él y me esté esperando. Ojalá busque, entre los dedos, sumergidos en masa doradita, el olor de mi vientre desconocido, el sabor de un hogar que fecundar. Por la noche echo más de menos al amante: ahora siento la cruda necesidad de los labios de un compañero. Qué difícil es quererle. Y cómo duele en las mañanas con sol.

 
 
Yure. 6-1-08.

ESPERA

Escrito por yure 05-01-2008 en General. Comentarios (1)

 

Ansiedad.


Ansia de ti, de tu boca. De tus dientes que me devoren, benditos mordiscos que claven sus incisivos en mí y recorran mi carne. Ansia de tu lengua lamiéndome, de tu saliva lubricándome. Ansia de tus dedos taladrándome, de tu aliento en mi oído. Necesidad de tu piel frotando la mía, una y otra vez. Obsesión con tu lúbrico y pétreo falo que horade mis entrañas. Pienso en ti, de manera irracional. Te busco con la lengua, inconscientemente chupo mis labios, muerdo mi dedo, lo huelo para percibir el aroma de la piel, del calor corporal. Vuelvo a pasar, libidinosa, la lengua sobre ellos. Los muerdo, noto cómo la sangre se activa. Mi cuerpo ruge desesperado, gritando tu nombre, y no puedo más. Se me nubla la vista: deseo tus uñas sobre mis hombros, tu peso aprisionándome. Tengo demasiado calor, estoy demasiado sola, tengo demasiadas ganas de ti. El tiempo se hace eterno, y esas malditas agujas del reloj hacen que la humedad que se desliza por mis piernas se convierta en una tortura. No puedo aguantar más, se va a dar cuenta todo el mundo, inconscientemente me he empezado a balancear adelante y atrás; ya no puedo más, solo una breve, una minúscula escapadita al baño...

 

 

Yure. 3-1-08.

BORRADO(R)

Escrito por yure 10-11-2007 en General. Comentarios (0)

 

 

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BORRADO(R).

 

No ha cambiado nada

desde que te fuiste. Nada sino

la carencia de tu boca dibujando la mía, de

tus manos alrededor de mi cuerpo

de mi alma.

 

A las 7 se hace de día y a las 6 anochece.

Como siempre, odio y aborrezco

esta carencia de ti de luz.

Como siempre, el invierno se hace una sucesión

de días a la espera de que llegue el sol.

Como siempre.

Como siempre, voy vestida de negro.

El color no llega a esta inmensidad

tan castellana (tan yerma).

La vida aquí es en blanco y negro

y los niños son más viejos, y los viejos más tristes:

en realidad, no ha cambiado nada.

 

-Salvo el cristal de ver el mundo

que contenían mis gafas-.