Yure

LOS BESOS NOSTÁLGICOS

Escrito por yure 14-08-2012 en General. Comentarios (0)





Los besos nostálgicos son como esas copas de un licor especial que sólo tomas recordando a alguien. Se te meten en los labios lenta y fríamente, y van extendiendo un calor abrasivo poco a poco garganta abajo, hasta que te dominan el estómago y te enturbian la cabeza, y todas aquellas sensaciones que dormían desde que bebiste la última copa se te despiertan en el cuerpo. Uno se regodea viendo cómo el espeso licor azucarado baila, se desliza entre las curvas que dibuja el hielo, se disuelve entre las perladas gotas derretidas, corre juguetón hacia la piel por el camino esperado.

No tenemos obligación de romper esa ilusión etílica hasta que el residuo toca la punta de la nariz, dando gélido aviso de que todo ha acabado.

BANQUETES DE DOS COMENSALES

Escrito por yure 14-08-2012 en General. Comentarios (0)




En banquetes de dos comensales, se come pan debajo de la mesa; se especia la sal y se derraman vinos y otros licores.

En banquetes de dos comensales, se sirve la carne jugosa, se derrama por encima la salsa caliente, prenden fuego a la lengua los traidores granos de pimienta.

En banquetes de dos comensales, se saliva ante las bandejas, se pellizca la fuente a traición, se emite un gemido de placer cuando por fin se come con los dedos.

En banquetes de dos comensales, huelga decirlo, se come chocolate; pepitas de intenso chocolate cuando, al fin, llegamos al suculento bocadito del chef. Especialidad cortesía de la casa.


TE QUEDA PARÍS

Escrito por yure 13-08-2012 en General. Comentarios (0)





Siempre serás mi hombre.
Hacen eco de ello tus ojos
cuando iluminan, fugaces, los míos
reavivando tibiamente
el fulgor de antiguas llamas.

Siempre serás mi hombre.
En ti reside algo de mí
que todavía aguanta vivo:
lo poco que no destrozaste
de la que una vez fue mi alma.



EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD FUTURA (SIN PAGA EXTRA)

Escrito por yure 04-08-2012 en General. Comentarios (0)






Te clavas a mi noche de sábado como una mala paja. Una de ésas que te dan dolor de ovarios, porque no acabas a gusto. Te clavas y me susurras, una por una, todas las barbaridades que pasan a mi alrededor, toda la soledad, todas las cosas malas. Todas las conversaciones que empiezan con la palabra ‘crisis’. Todos los motivos que tengo para no quejarme. Te me anudas en la garganta, detrás de la nariz, en el borde de los ojos. En la tele anuncian que no hay dinero para mi futuro y tú vienes al oírlo, cómo no, a recordarme que tampoco nadie esperaba tal cosa desde la poltrona de mi pasado.

Te regodeas en mi desgana desde tu sala de fiestas, tu victoria mediática, tu mirada humillante. Y yo me quedo con mis libros, mis 30kg de sobrepeso y mi montaña de cosas que debería hacer en vez de perder el tiempo. La calle desde mi ventana se anuncia expectante ante la llegada de un montón de borrachos que me dejarán un ácido sabor de boca, como a fracaso. Y los segundos pasan cada vez más deprisa en la noche de un sábado que hace mucho que dejó de ser un espacio de búsqueda para ser una libertad efímera, inconstante, mera antecesora del día siguiente.

Esto no tiene un final. Por qué habría de tenerlo, nadie contempla tal cosa según están hoy los astros. Yo tampoco lo sé. Algunos dicen que sí, que tienen un futuro, pero cada vez son menos. La gente se casa porque necesita saber que hay algo seguro en su porvenir, como método desesperado para huir del miedo de la incertidumbre. Yo aprendo a no pensar. Intento imaginar algo erótico, por aquello de la paja a medias, pero tengo todas las pulsiones hoy en la boca del estómago. Compréndelo, he cenado viendo el telediario.

REFLEXIÓN ANTE UNA POSIBLE MUERTE INMINENTE

Escrito por yure 24-07-2012 en General. Comentarios (1)


El día que vas a morir, la zorra de tu tía por fin es una zorra. Y se lo dices a la cara: zorra malparida.  Total, qué más da todo ya. El día que vas a morir, el lameculos de tu novio por fin ha perdido ese cierto encanto en la sonrisa que era tu justificación para seguir con él en busca de un futuro (¿qué mierdas de futuro, si te vas a morir mañana?). El día que vas a morir, está claro que eso a lo que llevabas tanto tiempo dándole vueltas con aquel chaval era echar un polvo. Sin tapujos, sin paliativos, sin eufemismos. Sin engaños.

El día que vas a morir, sabes que es asco lo que te produce aquel sitio donde en otro tiempo quisiste no ser desgraciada, y que la gente que realmente importa se cuenta con los dedos de una mano. Que el amor es poco, y está sobrevalorado, y aquello que sentiste tantos años no lo era. Que después de todo, tampoco eres tan feo.  Que follas de puta madre y que te aburre pasear.

El día que vas a morir haces una cierta evaluación de pasado, y te das cuenta de que has invertido todo tu tiempo de vida en hacer cosas que esperabas te aportaran un beneficio en el futuro, hipotecando tu presente en pro de un tiempo incierto que finalmente no ha venido.  Y pasa el tiempo por delante de tus ojos, mostrándote los momentos significativos, que no son otra cosa que aquellos en que realmente viviste el presente. Te maldices por todos los errores que no cometiste, por todo tu capital de tiempo de calidad que poseíste y perdiste por una promesa mejor y maravillosa, y tú que te creías tan listo ni siquiera oliste que aquello era el timo de la estampita, el yugo del sabidillo, el brazo del represor; pero al final resulta que han sido pocos. Dos o tres momentos carnales, un par de entregas de premios, un viaje, una actuación, el día que conociste a tu hermano.

¿Estás de acuerdo? ¿Te parece bien así? Pues te estás muriendo. Tú, sí, ahora; y que puede que toda la esclavitud social en busca de algo más fructífero no sirva de nada. Que callar y aguantar esperando que mejore no sirve de nada. Que torturarte diariamente en un campo baldío no sirve de nada. Y mañana puedes morir. Y entonces sería una bonita paradoja leer esto hoy y, sin embargo, no llamarte Santiago Nasar.