Yure

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Escrito por yure 16-11-2011 en General. Comentarios (0)



Cuando me di cuenta,

ya me había hecho el amor.

Y yo, pobre ilusa, creyendo follar.

TALLER DE COSTURA

Escrito por yure 16-11-2011 en General. Comentarios (0)

 

Al encender la radio – «Aída:

marcha triunfal»–,

recordaba palabras

«Dora, Dorita, te amo»

a la vez que intentaba

reconstruir el rostro de aquel hombre

que se fue ayer – es decir, hoy– de madrugada,

y leía distraída una moneda:

«Veinticinco pesetas.»

Ángel González

 

 


María siempre dice que es costurera, le resulta más fácil así librarse de las vecinas molestas que preguntan por qué entran y salen tantos hombres a su casa. Hace trajes, de este modo las contenta y le dejan un poco en paz. Aunque en el fondo todas murmuren, todas lo sepan. María se gana la vida así, en el cuartito de costura donde nunca ha llegado a coser nada – quizá, si acaso, alguna liga rota, algún botón que se le cayó del uso – subsanando esa carencia de amor, y a veces de otras cosas, que tantos respetables hombres de la sociedad, dignos padres de familia, traen arrastrando a que María se la subsane. Tiene preciosas tarjetitas donde anuncia que cose bajos, arregla pantalones que aprieten y hace trajes a medida. Obviamente, las tarjetitas van de mano en mano; y obviamente, todo el que aquí viene lo hace por recomendación.

 

Pero un día, un pobre iluso viene al taller de costura. Como es lógico, lo de iluso no se percibe tras un primer vistazo – ojos claros, pelo castaño, brillo de ilusión en la mirada–, y lo único que llega a percibir María es un poco de fetichismo en el juego de roles que desempeña. Cumpliendo con su papel, se arma con el metro de modista y, “ahora un brazo, ahora el otro”, se acaba colando bajo su chaqueta. Sí nota que este hombre no tiene alianza, como los otros, y que la trata con más cuidado. La besa como quien coge con las manos una paloma viva, con fascinación, con dulzura, observando venerante aquella cintura de blanca piel desengañada. La lleva a la cama y, tras una actividad inusual que podría describir más como agradable que como rutinaria, le habla en términos que María no conoce: no menciona dinero, sino cines. Parques, paseos en los domingos, un cafetín en el centro donde hacen unos buñuelos riquísimos. Y María se da cuenta del engaño justo a tiempo, cuando ya estaba empezando a dejarse querer por ese iluso que se ha creído que ella era de verdad una modista. Y le saca las 25 pesetas de rigor, y le echa de casa.

 

No es hasta que se deja de oír el ruido de las pisadas – la mañana, plomiza, se cierne sobre el viejo pisito como una condena – cuando a María le hieren las caricias perdidas y comienza a llorar despacito; y se da cuenta demasiado tarde de que de los dos, la ilusa era ella.

DÍAS DE PRECAMPAÑA

Escrito por yure 03-11-2011 en General. Comentarios (0)



País del alma,

fruta prohibida,

barquita en calma,

danza dormida,

sierra del alba,

mar levantina,

toca las palmas

que me obnubilan.

 

Galán de noche,

Luz sempiterna,

paseo en coche,

son de taberna,

miel del derroche

al fin de tus piernas:

muerte al fantoche

que te gobierna.


O POETA NÃO É UM FINGIDOR

Escrito por yure 31-10-2011 en General. Comentarios (1)



Qué pudor, señor, expresar mis inseguridades post-adolescentes en una poesía todavía no suficientemente fundamentada en un respetable currículum de golpes vitales. Cómo enseñarle a usted un poemario que habla de mí, de mis llantinas (porque usted lo sabe, sí, mis poemas hablan de mí y lo demás se lo contamos a los profanos para que nos miren con la boca un poco abierta y nos dejen llorar tranquilos en nuestros octosílabos asonantes).

 

Qué pudor, señor, cómo me puede pedir esto, contarle que aquel chico tal, o que la crisis cual. O que me obnubila Cernuda. Es demasiado íntimo, sabe usted, contarle que aquel poema me gusta porque fulanito me lo recitó y a mí, verá, siempre me han ganado con esas cosas. Y usted sabe que estoy hablando de mí, de mí, de quién si no. Quizá alegue que de una experiencia imaginada, o de todo aquello que leo. Pero sabe usted, señor, que incluso los grandes hombres de las bellas letras son pequeños llorones en el fondo, exactamente igual yo.

 

Y si no hablo de mí, si resulta que me lo invento, tanto da. A usted, a fin de cuentas, no le influye para seguir imaginándome como una trasnochada soñadora deseante. ¿O acaso cree que no miento también en prosa?


LA MANO QUE ARAÑA EL FUEGO

Escrito por yure 27-10-2011 en General. Comentarios (0)



Me ha partido el pecho en dos

la mano que araña el fuego.

Ha desgarrado el pulmón,

algún que otro sentimiento,

ha palpado mi dolor,

ha sacudido sus dedos

manchados de mi interior,

se ha relamido los restos

y me ha robado el corazón.